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Todo árbol de la vida

El origen de los anillos, su historia, su significado, su evolución

Siempre es interesante descubrir el origen y la historia de las cosas. En este caso vamos a descubrir de dónde viene la costumbre de utilizar anillos.

El origen de los anillos: La Historia remota del anillo

Durante la prehistoria, el anillo ya tenía un intenso significado emocional. No se utilizaba como un signo de riqueza como veremos en otras épocas posteriores. Sino que servía para unificar e identificar a las personas con las que se compartía una comunidad, la caza, la siembra o la vida.

Las formas, motivos y colores de estos primitivos adornos estaban íntimamente relacionados con las creencias religiosas de esta época. De igual manera, estas primitivas alianzas se fabricaban con los diferentes materiales rudimentarios que poseían: hueso, madera, piedra tallada y conchas.

Hacia el 2800 a.C. en Egipto durante las ceremonias prenupciales colocaban un anillo a modo de compromiso: el símbolo del círculo, al no tener principio ni fin, simbolizaba la eternidad. Los dioses egipcios llevaban un anillo: el círculo dorado era un pacto que no se podía romper.

En Egipto hace 5000 a.C. el círculo era símbolo de misterio y eternidad de la vida. Se ha hallado en una excavación arqueológica un viejo papiro donde puede leerse: “El anillo, ¿acaso es posible saber dónde está su inicio y su fin?”.

En aquel tiempo las clases populares portaban un anillo de cobre adornado con un escarabajo sagrado realizado en esteatita, en el que se grababa el nombre del dueño y una fórmula mágica que atraía la suerte. Cuando fallecían eran enterrados con su anillo protector. Suponía un recuerdo de la vida en la Tierra y era la forma de mantener la conciencia de sí mismo.

anillos magicos
Sortijas del Antigua Egipto

También existieron anillos mágicos, como por ejemplo el de Salomón, el cual tenía grabada en su interior la frase “también esto pasará”. Cuenta la leyenda que la virtud de esta alianza consistía en hacer feliz a quien lo llevaba puesto cuando se sentía triste, y Salomón debía su sabiduría a ese anillo.

En el famoso libro El señor de los anillos de J. R. R. Tolkien se alude a una antiquísima creencia esotérica. Esta creencia perpetúa la idea de que el anillo contiene poderes mágicos y hace referencia al círculo protector de los lugares secretos y sagrados: en este contexto apoderarse de un anillo mágico significa abrir una puerta, conocer un arcano.

anillo del señor de los anillos

En la época romana, durante la boda, el novio entregaba a la novia un anillo doble como prueba de alianza. En tiempos de Ovidio las damas empleaban la alianza para dar a entender a sus pretendientes si estaban o no dispuestas a complacerles: era suficiente con cambiar el anillo de dedo.

Por aquel entonces vestir un anillo estaba reservado sólo a ciudadanos de clase alta: un anillo de hierro significaba prestigio aristocrático; el anillo realizado en oro era destinado a los sacerdotes de Júpiter y los senadores. Fueron los romanos quienes introdujeron la moda de engastar una moneda combada, una costumbre que se ha perpetuado hasta la actualidad, y acaso el nexo de unión entre la sortija y el anillo.

anillos antigua roma
Anillos de la Antigua Roma

 

De dónde proviene el anillo

En la Antigua Grecia, 1000 a.C. los anillos eran simplemente tiras de oro alrededor de un dedo. Pero hacia el siglo IV a.C. surgió la moda de engastar en oro la amatista, la cornalina o la piedra almandina de color rojo brillante que servía para desviar la mirada de los aojadores. Solía inscribirse en su parte interna frases tales como “No quieras a otro” o “Te seré fiel”.

 

El anillo no tardó mucho en sacralizarse y utilizarse como talismán. Entre los anillos hallados en las ruinas arqueológicas de la ciudad de Pompeya, datadas del siglo I, encontramos anillos que aluden a la vida conyugal. El diseño más popular en Roma fue el formado por dos manos entrecruzadas formando un círculo; otros contenían una llave, lo cual significaba que la poseedora del anillo lo era también del corazón de su enamorado y también de la mitad de su fortuna.

Clemente de Alejandría aconsejó a los cristianos de los primeros siglos que grabaran en el anillo los símbolos del cristianismo: peces, palomas, peces. Eran muy caros; está constatado que hubo ciudadanos que se arruinaron tras celebrar su boda ya que tuvieron que empeñar tierras o vender sus casas para hacer frente al pago. La orfebrería y el oro eran más caros en la Antigüedad que en la actualidad. Una vez que llegaban a casa cambiaban el anillo por otro de hierro dejando guardado el de oro para no arriesgarse a perderlo.

Tras el triunfo de la Iglesia el anillo tuvo usos litúrgicos: los esponsales con la Iglesia se simbolizó con los anillos, y por esta razón lo portaban sacerdotes y monjas, esposas místicas de Cristo. Era el anillo pastoral y el anillo del Pescador, que vestía el Papa, el cual se rompía a su muerte.

A partir del siglo V la sortija también cobra significado con el padrino. En aquellos tiempos era habitual que el hombre contrajera matrimonio con una mujer de su mismo clan, pero si no la había, tenía que robarla en otro. De ahí viene la costumbre del padrino: era el individuo que ayudaba al novio en el “rapto” de su futura esposa. En ese contexto cultural el anillo se asemejaba con los grilletes con los que el hombre se veía obligado a sujetar a la mujer para evitar que huyera.

En el año 860 Nicolás I consagró la costumbre de utilizar un anillo en la petición de mano, decretando que la colocación del mismo en la petición de mano significara compromiso matrimonial. Por supuesto, la sortija tenía que ser de oro.

El anillo era un símbolo de los esposos que podía adornarse con piedras preciosas, y al mismo tiempo era un amuleto para la mujer casada, que debía llevarlo puesto la noche de bodas, sobre todo durante la consumación del matrimonio. Se aconsejaba que el anillo llevara engastada una piedra cornalina roja por la creencia de que así se evitaría que la hemorragia propia de la desfloración fuera excesiva.

Al poco tiempo el anillo se convirtió en signo de fidelidad matrimonial, muestra del compromiso contraído. La ley imponía una gran multa que consistía en la entrega del anillo para quien rompiera sus lazos conyugales. Los anillos y el amor eran partícipes de una misma reputación como elemento mágico.

Leyendas y supersticiones sobre los anillos

Las leyendas y el misticismo siempre han convivido con los anillos. El rey Giges, del siglo VII a.C. tenía un anillo mágico que tenía la capacidad de hacerle invisible. Multitud de reyes medievales como Carlomagno, del siglo VIII, y otros cientos de caballeros poseían anillos-talismán que tenían diversas virtudes: encender la llama del amor en la persona amada, predecir el futuro de los amores, provocar pasiones, e incluso llegando a servir en un momento determinado para deshacerse de enemigos personales.

Venecia y Florencia fueron famosos lugares donde se puso de moda engastar brillantes con la intención de conseguir estas virtudes. Ariosto, el poeta renacentista italiano escribió en su obra Angélica: ”Confío en que mi anillo me ayudará a contrarrestar las encantaciones”.

Los judíos ponían el anillo nupcial en el dedo índice; por el contrario los indios lo colocaban en el pulgar. En Europa la costumbre de colocar el anillo en el dedo contiguo al meñique, de ahí viene su nombre “anular”, proviene de una creencia griega del siglo III a.C. Creían que la vena del amor terminaba allí, que salía del corazón y recorría el cuerpo, esta creencia la heredó Roma y la adoptó el cristianismo. Era un símbolo de que el matrimonio es un asunto en el que interviene de manera necesaria el corazón.

anillo de la antigua grecia
Anillo de la Antigua Grecia

En las ceremonias cristianas perduraron esas creencias; primero, el novio ponía la sortija en el extremo del dedo índice de la novia mientras decía: “En el nombre del Padre”; después pronunciaba otra frase sagrada: “En el nombre del Hijo”, y a continuación decía el nombre de la tercera persona de la Trinidad y es cuando pasaba el anillo al dedo anular.

En ocasiones el dedo anular se convirtió en el “dedo sanador”, el cual empleaban los médicos en Roma para mezclar los medicamentos que luego administraban al paciente, creían que si el medicamento era nocivo, el médico sería capaz de detectarlo en su corazón.

El anillo también está presente en el plano de la superstición y de la creencia popular, pues se le consideraba un método eficaz contra los orzuelos y se aconsejaba para aliviar los dolores del parto siempre y cuando la mujer lo hubiera depositado previamente en un altar dedicado a la Virgen.

En otros sitios, existió la costumbre de introducir un anillo dentro de una torta, que la madrina regalaba al novio para que se lo entregase a la novia, y ésta a su vez se lo entregaba al capellán, quien durante la ceremonia lo extraía.

Otra de las creencias relacionadas con los anillos era que si al colocárselo el hombre a la mujer durante la ceremonia nupcial, éste no llegaba hasta el fondo del dedo anular, significaba que la esposa querría llevar los pantalones. Otra superstición decía que si sueñas que se te rompe el anillo o que se te cae del dedo significa la pérdida del amante; en cambio si sueñas que se te pierde la sortija, el amor de esa pareja está en peligro.

Desde todoarboldelavida.com esperamos que El origen de los Anillos te haya sido de utilidad y te haya gustado.

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El origen de los anillos
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El origen de los anillos
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Siempre es interesante descubrir el origen y la historia de las cosas. En este caso vamos a descubrir de dónde viene la costumbre de utilizar anillos, su historia, su origen, evolución. Los diferentes usos y tipos. Los materiales con los que se hacían y su significado.
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